Frente a la intensificación de la competencia, particularmente de las empresas chinas, la Unión Europea (UE) está enfocada en proteger y revitalizar su sector automotriz. Para tal fin, en marzo de 2026, presentó la Ley de Aceleración Industrial (IAA) con el propósito de modernizar las fábricas europeas. Esta nueva normativa establece que solo se concederán subvenciones públicas a vehículos fabricados en Europa, lo cual ha suscitado inquietudes entre diversos socios comerciales que dependen de las cadenas de suministro de la UE.
Reacciones y Preocupaciones Internacionales
Countries como Turquía, Marruecos, Japón y Corea del Sur están enfrentando retos significativos debido a la estrategia “Made in Europe”, dado que su industria automotriz tiene lazos estrechos con la europea. Recientemente, Alemania y Francia alcanzaron un acuerdo que permitiría que algunos proveedores de naciones no pertenecientes a la UE, como Reino Unido y Noruega, sean considerados de “origen europeo”. Sin embargo, Turquía, como señala Ayhan Zeytinoglu, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico de Turquía (IKV), se ve excluida de este acuerdo y podría sufrir un grave impacto, ya que el 73 % de sus exportaciones automotrices están destinadas a la UE.
Cambios en la Normativa IAA
La IAA impone que al menos el 70 % del valor de los componentes de un vehículo sea producido en Europa, con la excepción de la batería. Este requerimiento se aplicará de manera inicial a vehículos eléctricos e híbridos enchufables, que en la actualidad constituyen solo el 27 % de las nuevas matriculaciones en la región. Expertos como Tommaso Pardi del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) observan que un 83 % de los componentes de los automóviles eléctricos fabricados en Europa ya son de origen europeo, lo que implica que la normativa puede ser considerada bastante generosa.
De implementarse esta regulación, se estima que una parte significativa de las 800.000 unidades que Turquía exportó a la UE el año pasado se vería afectada, dado que generalmente contienen un menor porcentaje de piezas europeas. Según Bruselas, también hay una presión creciente sobre la UE para aumentar su protección contra la entrada de fabricantes chinos, que podrían estar utilizando naciones como Turquía y Marruecos como un medio indirecto para acceder al mercado europeo.
Divisiones en la Industria Automotriz
Dentro del sector automotriz europeo, existen posturas encontradas respecto a la IAA. Mientras que los grandes fabricantes están pidiendo una flexibilización de la normativa para poder acceder a componentes importados, especialmente de origen chino, argumentando que el encarecimiento podría afectar su competitividad, la Asociación Europea de Proveedores de Automoción (CLEPA) alerta que, sin medidas de protección más contundentes, se podrían perder hasta 650.000 empleos en el sector para el año 2035.
Benjamin Krieger, secretario general de CLEPA, enfatiza la gravedad de perder un empleo industrial, al ser difícil de recuperar y capaz de impactar toda la cadena de suministro. La asociación propone que, para naciones fuera de la UE como Turquía y Marruecos, se permita el acceso a los beneficios del sistema siempre que cumplan con criterios específicos regulatorios y comerciales.
En este contexto, Turquía ha intensificado sus esfuerzos para ser integrada en la normativa “Made in Europe”, buscando acuerdos que faciliten su inclusión futura, mientras la industria automotriz se esfuerza por alcanzar un consenso que beneficie a todas las partes involucradas.
