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Voluntarios restauran acueducto de cuatro siglos en Hidalgo y Edomex

El primer Campamento Internacional de Voluntariado, denominado “Acción por nuestro legado“, está teniendo lugar en Zempoala, Hidalgo. Este evento tiene como misión preservar el Acueducto del Padre Tembleque, que se considera una de las obras más sobresalientes de la ingeniería novohispana. La iniciativa, que involucra a autoridades locales, académicos y ciudadanos, se extenderá por un periodo de 10 días donde se implementarán acciones de conservación en esta monumental estructura, construida en el siglo XVI por el fraile Francisco de Tembleque.

Iniciativas de conservación y apoyo comunitario

El director del Centro INAH Hidalgo, Manuel Villarruel Vázquez, indicó que las brigadas de voluntarios enfocarán sus esfuerzos en los primeros arcos del municipio. Las actividades programadas incluyen la remoción de grafitis y pintas acumuladas, la limpieza del área y la restauración de los pilares del acueducto. Para proteger las piedras virreinales de los daños ocasionados por el tráfico vehicular, se llevarán a cabo labores de reforestación con magueyes como barrera natural en los alrededores de la estructura. Complementariamente, en el Exconvento de Todos los Santos se utilizarán técnicas de limpieza especializada y prácticas ancestrales que emplean cal, buscando una restauración adecuada.

La colaboración de estudiantes del Tecnológico de Monterrey, campus Hidalgo, y los de la maestría en Restauración de la BUAP ha sido fundamental en esta iniciativa. Estos jóvenes están trabajando bajo la guía de arquitectos y restauradores del INAH, lo que les brinda una invaluable experiencia en la conservación de patrimonio cultural.

Relevancia del Acueducto del Padre Tembleque

Erigido en el siglo XVI, el Acueducto del Padre Tembleque constituye un extraordinario sistema hidráulico que facilitaba el transporte de agua potable desde Zempoala hasta Otumba, en lo que hoy es el Estado de México. La estructura más emblemática de este acueducto, conocida como la Arquería Mayor, se compone de 68 arcos de medio punto que alcanzan aproximadamente 39 metros de altura. Desde el año 2015, este sitio ha sido designado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo que enfatiza su importancia como un legado excepcional del patrimonio histórico y cultural mexicano.

Las labores de conservación que se están realizando en el campamento no solo tienen como objetivo mantener la integridad del acueducto, sino que también fomentan un sentido de pertenencia y compromiso con el patrimonio cultural en la comunidad local. Este tipo de proyectos son vitales para asegurar que las próximas generaciones logren valorar y aprender sobre la rica historia que el Acueducto del Padre Tembleque representa.

La urgencia de conservar obras de esta magnitud no se fundamenta solo en su atractivo visual, sino también en su relevancia histórica y funcional, que a través de los siglos ha perdurado, simbolizando la maestría de la ingeniería novohispana.