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Fallece Dolores Huerta, ícono de derechos civiles en EE.UU.

Dolores Huerta, una destacada activista en la defensa de los derechos civiles de los latinos y trabajadores migrantes en Estados Unidos, ha fallecido a los 96 años.

Este miércoles, su familia comunicó la noticia a través de redes sociales, manifestando su tristeza y solicitando respeto a su privacidad en este duro momento. Erik Olvera, representante familiar, confirmó al Los Angeles Times que Huerta murió a causa de un cáncer.

Un legado de lucha y activismo

Huerta jugó un papel fundamental al cofundar la Unión de Trabajadores Campesinos (United Farm Workers, UFW) junto a César Chávez en la década de 1960. Su compromiso se centró en mejorar las condiciones laborales, combatir la segregación y fomentar los derechos civiles y de género.

Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, y criada en Stockton, California, Huerta inició su carrera en la Community Service Organization (CSO), convirtiéndose en una voz fuerte contra la brutalidad policial y promoviendo el registro de votantes. Además, cofundó la National Farm Workers Association (NFWA), que más tarde se transformó en UFW, ganando notoriedad internacional con campañas de boicot, como la histórica huelga de la uva en Delano en 1965.

A lo largo de las décadas, el impacto de Huerta en el activismo social ha sido significativo. Hasta sus últimos días, participó activamente en protestas y conferencias, defendiendo causas como la pobreza, los derechos de inmigrantes y las luchas de la comunidad LGBTQ+. En 2003, estableció la Fundación Dolores Huerta junto a sus hijas, enfocándose en la educación y derechos de los trabajadores agrícolas.

Su famosa frase “Sí, se puede” resonó en su vida de activismo, siendo adoptada por figuras políticas, incluido el expresidente Barack Obama, quien le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad en 2012 en reconocimiento a su dedicación y aportes al activismo.

Recordando su historia y enfrentando controversias

Recientemente, Huerta captó la atención al hablar sobre presuntos abusos cometidos por César Chávez, revelando agresiones que mantuvo ocultas por temor a perjudicar un movimiento que valoraba profundamente. En marzo de este año, un artículo en The New York Times expuso estas acusaciones. Huerta compartió su dolor por haber permanecido en silencio en protección al legado activista.

La UFW, junto a funcionarios como el gobernador de California, Gavin Newsom, y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, han honrado su vida y legado, destacando su papel como un modelo en la lucha por los derechos de los trabajadores y su impacto en generaciones de activistas. En su memoria, se ha ordenado que las banderas en el estado ondeen a media asta.

Dolores Huerta deja una huella imborrable en la historia de Estados Unidos, y su incansable activismo y liderazgo seguirán siendo fuente de inspiración para futuras generaciones en la lucha por la justicia social y laboral.