Saltar al contenido

Calor de El Niño podría causar 451.000 muertes más globally

Las proyecciones realizadas por el Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago sugieren que El Niño, que comenzó en junio y alcanzará su máxima intensidad a finales de 2026, podría provocar hasta 451.000 muertes adicionales en todo el mundo debido al calor entre junio de 2026 y febrero de 2027. Este aumento de la mortalidad se vincula al incremento previsto en las temperaturas globales, afectando de manera más severa a las naciones en desarrollo.

Consecuencias en regiones vulnerables

De acuerdo con las estimaciones, la región del Sahel en África se vería especialmente impactada, con más de 66.800 muertes adicionales relacionadas con el calor, siendo Nigeria el país que sufrirá aproximadamente la mitad de estas muertes. Indonesia también figuraría entre los países con alta mortalidad, anticipándose 19.300 muertes. Filipinas, Vietnam, Tailandia y Camboya, en conjunto, podrían registrar hasta 19.400 muertes. Además, se proyectan 15.800 muertes en India y 13.300 en Brasil.

Estos datos se basan en un análisis exhaustivo que evalúa la relación entre las temperaturas extremas y el exceso de mortalidad en más de 24.000 regiones. Se consideraron tanto las condiciones climáticas locales como la vulnerabilidad de cada área, y estas cifras fueron cruzadas con proyecciones de temperatura a largo plazo para estimar el número de decesos atribuibles a este fenómeno en comparación con la media del período de 1996 a 2025.

Advertencia de la ONU

No solo las muertes por calor serán afectadas por El Niño. El 22 de septiembre, las Naciones Unidas emitieron una advertencia señalando que este fenómeno constituye una “importante amenaza” para la salud mundial. Aparte del riesgo del calor extremo, El Niño podría intensificar enfermedades, deteriorar la calidad del aire debido a incendios forestales, y generar un aumento en la malnutrición y en la propagación del cólera, como resultado de sequías e inundaciones.

Este fenómeno, conocido por alterar los patrones climáticos en varias regiones del mundo, se caracteriza por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico, lo que ocasiona cambios en los vientos y las precipitaciones, repercutiendo de manera devastadora a nivel global. Las advertencias sobre su potencial destructivo resaltan la necesidad de preparar medidas ante el incremento de temperaturas y sus efectos asociados.

En conclusión, se anticipa que el fenómeno de El Niño a finales de 2026 producirá un significativo aumento en las muertes relacionadas con el calor, afectando desproporcionadamente a las regiones más vulnerables del planeta, lo que recalca la urgencia de adoptar acciones de adaptación y mitigación ante el cambio climático.