Recientemente, la Unesco otorgó al kohl el estatus de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando así su importancia cultural e histórica. Este cosmético ha sido utilizado a lo largo de siglos en diversas culturas, y su uso perdura en el mundo árabe y más allá. La decisión se formalizó en diciembre del año pasado.
Su origen se remonta a civilizaciones ancestrales como Egipto, Mesopotamia y Persia, donde el kohl no solo cumplía una función estética, sino que también poseía significados espirituales y protectores. En el antiguo Egipto, se creía que el kohl resguardaba los ojos de diversas enfermedades, y su relevancia era tal que se incluía en el ajuar de los muertos, asegurando que los difuntos contaran con él en la otra vida.
Desde Nefertiti hasta el presente
Nefertiti, icónica por su famoso busto hallado en 1912, representa la historia del uso del kohl. Este cosmético no solo embellecía su imagen, sino que también simbolizaba poder y autonomía. Zahra Hankir, autora de “Eyeliner: A Cultural History,” resalta que el kohl sirve como un vínculo con la identidad cultural, incluso entre aquellos que han emigrado.
Según Hankir, el reconocimiento por parte de la Unesco es crucial para salvaguardar las tradiciones vinculadas al kohl y su fabricación. Ella enfatiza que “este tipo de reconocimiento ayuda a proteger los conocimientos, rituales y la artesanía que rodean a la fabricación y el uso del kohl.” Este aspecto tradicional contrasta con la comercialización creciente de productos cosméticos en todo el mundo.
Una práctica cultural diversa
La investigación de Hankir sobre el kohl la llevó a descubrir su uso en diversas culturas, desde los Wadabi en Chad hasta las geishas en Japón. En cada uno de estos contextos, el delineador actúa como un elemento de protección. Se utiliza para defenderse del sol, del “mal de ojo” o durante ceremonias religiosas, desempeñando un papel significativo en la identidad cultural de múltiples comunidades.
En México, por ejemplo, el delineador se erige como un símbolo de resistencia e identidad chola. De igual manera, entre los hombres beduinos en Jordania, el uso de kohl trasciende la mera estética y se considera un rito de paso hacia la adultez.
En conclusión, el kohl es mucho más que un simple cosmético; representa una rica tradición cultural que sigue viva en nuestros días. Su legado perdura gracias al esfuerzo de comunidades que lo valoran y lo preservan ante el avance de la modernidad y los cambios culturales.
