Los intentos del expresidente Donald Trump de influir en los resultados de las elecciones de medio término continúan sufriendo contratiempos. En un nuevo desarrollo, el 31 de octubre, sus esfuerzos legales en California y Alaska están viendo cómo disminuye su efectividad, ya que las autoridades estatales han rechazado sus intentos por obstruir el proceso electoral.
Obstáculos en Alaska
En Alaska, se ha presentado una demanda por parte del Departamento de Justicia para impedir la certificación de Mary Peltola, la candidata demócrata, en caso de que logre la victoria. Trump sostiene que la presencia de un candidato republicano con un nombre similar, Dan S. Sullivan, podría causar confusión a los votantes. No obstante, el gobierno republicano estatal, encabezado por el gobernador Mike Dunleavy, se opone a esta demanda, pidiendo su desestimación al considerarla carente de fundamento.
Un artículo del ‘New York Times’ del 29 de octubre destacó que asesores de Peltola habrían colaborado con el Comité de Campaña Senatorial Demócrata para reclutar rivales que podrían complicar la reelección de Sullivan. Ante esto, el Departamento de Justicia solicitó citaciones y ha comenzado a preservar pruebas. Michael Heyman, fiscal federal en el estado, señaló que el caso ha resuelto en un “incremento de recursos” por parte del FBI para investigar la dinámica.
Pese a los intentos de Trump por evidenciar confusión en las boletas, expertos en temas legales han criticado esta acción. Según ellos, sería “perturbador e imposible” confiscar las boletas, ya que estas fueron diseñadas para minimizar cualquier posibilidad de confusión. Los votantes han señalado que tienen claro quién es quién en la papeleta.
Crisis en California
Por otro lado, en California, la iniciativa del Departamento de Justicia para desafiar la inscripción de 20,930 votantes, a los que se les considera no ciudadanos, está enfrentando dificultades. Varios tribunales han decidido en contra de la solicitud para invalidar automáticamente boletas, afirmando que no se puede intimidar a los oficiales electorales. Trump se ha cuestionado el motivo por el cual se deniega la corrección de lo que él llama fraude electoral.
El Comité de Derechos Electorales de la Universidad de California ha revisado la lista de votantes del Departamento de Justicia y ha descubierto que 8,880 nombres no aparecen en los registros electorales. Además, al menos 22 de estas personas son ciudadanos estadounidenses, lo que pone en riesgo a un número considerable de votantes que son elegibles. El gobernador de California, Gavin Newsom, alertó sobre la necesidad de estar atentos ante posibles intervenciones del Departamento de Justicia que pueden interferir en la certificación de las elecciones.
A medida que se acercan las elecciones de medio término, la capacidad de Trump para sostener sus acusaciones de fraude electoral se ve comprometida por la falta de apoyo local y por las recientes decisiones judiciales en su contra. La situación actual levanta graves dudas sobre la eficacia de su estrategia legal y su posible impacto en los resultados de las elecciones.
