Ginebra – La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que la intensificación del fenómeno de El Niño ocurrirá antes de que alcance su punto máximo, que está previsto para diciembre de 2026. Este fenómeno tiene el potencial de ser uno de los más poderosos registrados desde, al menos, 1950, generando consecuencias globales relevantes en los patrones climáticos.
Impacto Global del Fenómeno
El fenómeno de El Niño está vinculado a un incremento de la temperatura en la superficie del océano en las regiones central y oriental del Pacífico ecuatorial, lo que provoca alteraciones en los vientos, la presión atmosférica y los patrones de precipitación en todo el mundo. La OMM informa que es probable que este fenómeno produzca temperaturas superiores a la media en varias áreas y agrave el riesgo de sequías e inundaciones.
Se espera que las temperaturas en la superficie del mar en el Pacífico tropical central y oriental alcancen cifras sin precedentes durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de este año. Las anomalías en la temperatura de la superficie del mar se han incrementado notablemente, de 1,6 °C sobre lo normal en junio a 2,5 °C en agosto. Para finales de 2023, se prevé que estas anomalías alcancen cerca de 3,7 °C por encima de lo normal, superando así el récord previo de 2,6 °C establecido durante el fenómeno de El Niño en 2015-2016.
Consecuencias en 2023 y Más Allá
Ya se están observando efectos significativos del actual episodio de El Niño en diversas regiones a nivel global. Un ejemplo de ello es Centroamérica, donde la sequía ha comenzado a provocar la muerte de animales y cultivos. Asimismo, este fenómeno está contribuyendo a que 2023 se convierta en el segundo año más caluroso jamás registrado, y se estima que 2024 podría marcar niveles históricos, con un aumento de aproximadamente 1,55 °C respecto a las temperaturas preindustriales de 1850-1900.
La OMM también indicó que la probabilidad de que este evento climático persista hasta febrero de 2027 es prácticamente del 100%. Celeste Saulo, directora de la OMM, subrayó que El Niño no introduce calor nuevo en el sistema planetario, sino que libera el calor que ya está almacenado en los océanos. Las condiciones actuales del océano presentan temperaturas excepcionalmente elevadas, lo que aumenta el potencial de liberación de calor adicional en los meses siguientes.
Ante estos avances, la comunidad científica y las organizaciones internacionales continúan monitoreando de cerca el desarrollo del fenómeno de El Niño y sus implicaciones para el clima global, buscando estrategias que ayuden a mitigar sus efectos en la población, los ecosistemas y las economías en todo el mundo.
