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Migración en EE.UU. cómo ha variado durante la era Trump

Desde el inicio de su presidencia, Donald Trump ha situado la migración como un elemento clave en su agenda política. Con la intención de reducir la llegada de inmigrantes, su administración ha puesto en marcha diversas estrategias que han producido resultados tanto notorios como controvertidos en la frontera entre Estados Unidos y México. Durante un periodo crítico de su segundo mandato, se reportaron más de 4,5 millones de encuentros con migrantes, lo que ilustra la complejidad de la gestión migratoria en el país.

Controles fronterizos más estrictos

La política de inmigración bajo el liderazgo de Trump ha experimentado un endurecimiento, con el objetivo de limitar las solicitudes de asilo. Medidas como el despliegue de tropas en la frontera y una colaboración más estrecha con México se han implementado para frenar el flujo de migrantes hacia el norte. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha declarado que “la aplicación rigurosa de la ley funciona”, reflejando así el deseo de la administración de lograr lo que ellos denominan la “frontera más segura” en la historia del país.

Estas acciones han conducido a una reducción notable en los encuentros en la frontera, creando un ambiente donde las escenas de caos observadas durante la presidencia de Joe Biden se han desvanecido considerablemente. En una visita a El Paso, Texas, en noviembre de 2025, se pudo notar la tranquilidad de las calles que antes albergaban campamentos de migrantes.

Incremento de detenciones y deportaciones

Con un cambio significativo en las tácticas de la administración, el escenario de detenciones y deportaciones en EE.UU. ha variado radicalmente. Desde su regreso al poder, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha intensificado sus operaciones, registrando casi 50.000 arrestos solo en julio de 2026. Aunque algunos de estos arrestos incluyen a individuos sin antecedentes penales, las deportaciones han alcanzado un promedio diario de 1.255 personas.

Sin embargo, estas operaciones han suscitado preocupaciones sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades, lo que ha impactado negativamente en la percepción pública de las políticas migratorias. De acuerdo con una encuesta reciente, hasta el 50% de los votantes confían más en los demócratas que en los republicanos para abordar esta problemática, lo que contrasta con una tendencia histórica previa.

Reducción de oportunidades para refugiados y visados

Una de las medidas más controvertidas ha sido la reducción en la aceptación de refugiados. Tras su regreso a la Casa Blanca, Trump canceló prácticamente este proceso, permitiendo únicamente la admisión de ciertos grupos, como los afrikáners de Sudáfrica, de manera condicionada. En el año fiscal 2026, la admisión de refugiados se limitó a 16.292, lo que representa un descenso drástico comparado con los 60.000 y 100.000 refugiados admitidos durante los años fiscales 2023 y 2024 bajo la administración de Biden.

Adicionalmente, las restricciones impuestas por Trump en la emisión de visados para ciudadanos de países considerados de alto riesgo han afectado el proceso de inmigración en general. Con la implementación de nuevas tarifas y requisitos, se ha creado un entorno más restrictivo que impacta especialmente a sectores como el tecnológico. El lanzamiento de la “Tarjeta Dorada Trump” en 2025 tenía como intención atraer inmigrantes adinerados, aunque su éxito ha sido limitado, con solo un solicitante aceptado hasta abril de 2026.

A través de estas políticas, la administración de Trump ha producido un marcado cambio en la dinámica migratoria de EE.UU., lo cual presenta serias preguntas respecto a las repercusiones sociales y humanitarias de estas restricciones en el futuro cercano.