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Economía de Francia se contrae y muestra signos de estancamiento

La economía de Francia atraviesa momentos complicados, evidenciados por una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) del 0,1% durante el tercer trimestre de 2023, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee). Este descenso se suma a la caída del 0,2% experimentada en el primer trimestre, lo que llevó al ministro de Economía y Finanzas, Roland Lescure, a declarar que “en 2026, la economía francesa está paralizada”.

Inflación y Presupuestos

En medio de un panorama de estancamiento económico, la inflación en Francia también ha estado en aumento, alcanzando el 3,4% interanual en octubre, en comparación con el 3,1% registrado en septiembre. Este incremento marca el nivel más alto de inflación desde enero de 2024, lo que genera más inquietud acerca de las finanzas públicas del país, especialmente con miras a las elecciones presidenciales de 2027.

El Gobierno está debatiendo en la Asamblea Nacional su proyecto de presupuesto, que propone reducir el déficit público al 5% del PIB, en comparación con el 5,4% de 2026. Sin embargo, la falta de una mayoría sólida en el parlamento y la inminente proximidad de las elecciones, donde Marine Le Pen, líder de la extrema derecha, muestra una ventaja en las encuestas, amenazan la aprobación de este presupuesto.

Desafíos económicos y sociales

Los problemas económicos no son solo evidentes en términos de PIB e inflación. Francia también ha sido escenario de protestas masivas, impulsadas por el aumento del costo de vida y las demandas estudiantiles. Estas manifestaciones han llevado a disturbios a gran escala, agravando un clima social ya tensionado por la situación política y económica.

Además, se registró una caída del 1,7% en las exportaciones francesas durante el tercer trimestre, en contraposición al crecimiento del 2,8% en el segundo trimestre. Esta baja se atribuye principalmente a la caída del 9,1% en el sector de transporte, que ha afectado la industria aeronáutica. Por otro lado, las importaciones se mantuvieron prácticamente estables, con un leve crecimiento del 0,1%, mientras que el consumo de los hogares experimentó un ligero aumento del 0,4%.

Los analistas advierten que estos datos complican los objetivos del Gobierno, que preveía un crecimiento del 0,5% para 2023. La combinación de una economía estancada, un aumento de la inflación y la presión social plantea un reto considerable para la administración francesa en su intento de estabilizar la economía del país.

La elevada deuda pública y el creciente déficit agravan la incertidumbre económica, elevando también el costo de financiamiento para el Estado. Esta situación genera un panorama complejo tanto para el Gobierno como para los ciudadanos, que se enfrentan a un futuro incierto en una economía en desaceleración.